Historia

El complejo cultural del Hospital Pedro Fiorito, conformado por una moderna Hemeroteca y un Museo Histórico, surgió como consecuencia del deseo de varios profesionales del hospital de rendir un homenaje a todos los que de una u otra forma aportaron su “granito de arena” para el engrandecimiento del establecimiento.
Fue Martín Rodríguez quien en 1822 dispuso  la necesidad de alejar los depósitos de semillas y curtiembres a una milla de la Plaza Mayor, aunque quedaba bien establecido que para el caso del Sur el límite era el Riachuelo. Así fue que Barracas al Sur -Avellaneda desde 1904- se transformó en una ciudad industrial, con un creciente asentamiento poblacional. El aumento del trabajo trajo como consecuencia una elevada cantidad de accidentados que cuando requerían internación debían ser trasladados al Hospital Alejandro Korn en la localidad de Melchor Romero,  dada la negativa de los hospitales de la Capital Federal (¹). Por lo tanto se hacía imprescindible la creación de un centro de salud que cubriera las necesidades de una población cada año más numerosa.     

A partir de su inauguración el 8 de junio de 1913, el Hospital Pedro Fiorito se fue transformando en el más visitado de la Provincia de Buenos Aires con consultas que se originaban en todo el país y aún en el exterior. El cuerpo de profesionales que lo integraba fue brillante y muchos de ellos llegó a ser grandes maestros de la medicina argentina -Juan C. Chistensen, Juan C. Ahumada, José Arce, Julio V. Uriburu, Roberto Owen Elder, Luis Pierini, Alfonso Albanese, Moisés Polak, León Zimman, Pío del Río Hortega, Ernesto Malbec- por mencionar tan solo a unos pocos. Es actualmente el Hospital más famoso de la zona sur. Prácticamente no existe un avellanedense que no lo haya pisado alguna vez, ya sea para concurrir al Laboratorio Central  –el único que hacía análisis a escala oficial como por ejemplo los exámenes prenupciales-, o para obtener certificados buco dentales solicitados por institutos escolares o clubes deportivos –el Instituto Municipal de Odontología funcionaba dentro del Hospital-. Para la administración de vacunas y para obtener leche en polvo que se entregaba gratuitamente a la población- el consultorio de lactantes funcionaba también como centro de vacunación-. Para realizar exámenes de salud solicitados por empresas oficiales y privadas. Asimismo en ocasión de las mordeduras por perros, tras el traslado del can al Instituto Pasteur, los pacientes debían ingresar a la Sala de Guardia para el tratamiento correspondiente. Por otra parte fue durante más de 70 años el único hospital del Partido que salía con la ambulancia. Cuando se creó la Maternidad, su magnificencia determinó que fuera la segunda en importancia en el país, con una estadística asombrosa: 5.000 partos anuales.

De modo que el Fiorito se convirtió en el Hospital del pueblo de Avellaneda. Una historia tan prolífica no podía quedar inconclusa. Se tenía una imperiosa necesidad de reconocer el pasado para poder proyectar el futuro. Convocados sectores de la comunidad, se pudo lograr que la empresa Arenera Pueyrredón, de la Flía. Santoro, junto con la Asociación Cooperadora del Hospital Fiorito, bajo la dirección de obra a cargo de la arquitecta del hospital Lic. Ana M. Reyes, recuperaran el recinto donde habría de funcionar el futuro ámbito cultural.

El 18 de noviembre de 2005, con la presencia del las autoridades del Hospital, del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, de diversas personalidades de la comunidad y con un numeroso público se llevó a cabo la inauguración del Complejo Cultural del Hospital Fiorito, que tiene el único museo histórico de un hospital en la provincia de Buenos Aires (²). El salón de la hemeroteca (³) cuenta con varias estanterías conteniendo libros y revistas médicas y además con cuatro computadoras que tienen comunicación permanente a Internet y son habitualmente utilizadas por profesionales y estudiantes del hospital. El museo por otra parte, se halla compuesto por dos espaciosas salas y un amplio pasillo comunicante donde se puede hacer un paseo por la historia del Hospital Fiorito, que es asimismo una parte de la historia de la ciudad. En su interior dentro de un mobiliario compuesto por 10 amplias vitrinas –algunas recicladas y otras construidas especialmente para la muestra- se puede observar una significativa cantidad de instrumental médico anacrónico y obsoleto de gran utilidad en el siglo XX, como así también numerosa cantidad de libros y publicaciones escritos por profesionales del nosocomio. En las paredes, ya desde la entrada al Complejo a través de la escalinata que conduce al museo, se puede ver fotografías de célebres del Hospital y de diversas personalidades de la comunidad que de una u otra manera colaboraron con su creación y posterior mantenimiento.

 

(¹) En 1894 las autoridades municipales de la Capital y el Ministerio del Interior elaboraron un decreto que limitaba el ingreso de los vecinos provinciales, exigiendo el pago de un canon de 30 pesos moneda nacional por mes para cubrir “gastos de estadía”.

(²) Vale la pena hacer notar la importancia de este museo ya que se halla ubicado en el cuarto lugar en Latinoamérica. Los otros tres también son argentinos (Hospital Rivadavia y Hospital Tornú en la Capital y el Hospital Nacional de Clínicas de la Universidad de Córdoba, en esa ciudad)

(³) Hemeroteca: Biblioteca que además de libros contiene revistas y publicaciones

© 2006 Cristian Benedetti - Oficina de Sistemas - Hospital Pedro Fiorito